Privacidad y protección de datos

La cuestión privacidad · Blog sobre privacidad y legal web

Privacidad y protección de datos

La cuestión privacidad

(0) 12/11/2014 16:23h

“Bienvenidos al futuro, donde todo lo que os concierne está guardado"  [1]
Bruce Schneier
 
 
La privacidad está en el menú y viene para quedarse. Es noticia,  está en los periódicos, en el telediario, en las redes sociales ¿Por qué?
Nuestro mundo cambia muy rápido. Tan rápido que ya ha ocurrido. Uno de los cambios más explosivos y significativos es el de nuestra capacidad de almacenamiento de información. Pienso en los discos de tres y medio que usaba en mi adolescencia, de 1,44 megabites. Hoy hemos dejado atrás el giga (1 gb=1000 mb) y encuentras en el catálogo de Mediamarkt discos de 1 tera  (1tb=1000 gb). Lo siguiente es el petabyte (1 pb=1000 tb). Podemos guardarlo todo: hay sitio de sobra y no es caro.
Bruce Schneier, uno de los más reputados expertos en seguridad informática, ve los datos como la contaminación de la era de la información. ¿Por qué hay tantos datos? La consecuencia natural de la utilización de computadoras en nuestra vida cotidiana genera datos, y estos datos permanecen, se quedan ahí hasta que decidamos eliminarlos con todo lo que esto implica: “Lo que antes era efímero, ahora es permanente” [2] Toda esta información alrededor de la persona y qué pueden/deben hacer con ella ciudadanos, gobiernos y empresas, viene a ser el meollo del debate sobre privacidad hoy.

Sí, sí, todo esto es bastante evidente, pero ¿por qué es importante la privacidad?

Tradicionalmente asociada a la definición de un espacio de no injerencia externa, la privacidad preserva un espacio libre de influencia que permitiría al individuo una suerte de ensimismamiento donde poder desarrollar ideas, cuya aportación posterior enriquecería el debate público ¿Hay algo más ajeno a nuestro tiempo que el ensimismamiento, el pensamiento en silencio y en soledad? Ahora no somos tan ambiciosos, de esta visión de la intimidad/privacidad “ilustrada”, resumiendo mucho, pasamos al poder de control y disposición que tenemos sobre nuestra información personal, la llamada “libertad informática" o también "autodeterminación informativa". Hablar de privacidad es hablar de control. Este es el contenido del derecho fundamental a la protección de datos de carácter personal. Evgeny Morozov desarrolla una inteligente actividad de análisis sobre las implicaciones de la tecnología en nuestras vidas, generalmente de manera crítica. Para Morozov la privacidad es importante porque la entendemos como un espacio de autonomía personal [3]. Es decir, no estamos hablando de lo molesto que es la llamada a la hora de la siesta o que nuestro buzón de entrada esté saturado de spam (que también), sino de la realidad de operaciones tendentes a manipular nuestra personalidad, afecciones sutiles en nuestro proceso de toma de decisiones, estar sometidos al escrutinio del mercado o gobierno, que nos discrimina en base a lo que creen que nuestros datos dicen de nosotros. Es lo que está en juego: nuestra libertad. Apunta Morozov, también Innerarity [4], a la necesidad de definición de un nuevo espacio de autonomía personal, no únicamente referido al control de nuestra información. Esta autonomía personal requiere un espacio para el libre desarrollo de la personalidad. Para existir necesita, en primer lugar, de acción consciente e intencionada de las personas y de un cambio en la forma de actuar de los captadores de datos, las empresas principalmente.

¿Y ahora qué?

Ahora hay dos caminos. Entender, como Mark Zukerberg, que la privacidad ya no es una norma social vigente [5] o afirmar un valor privacidad adecuado y funcional a nuestra época. La primera opción es la de aquellos que afirman que la privacidad no importa a la gente, por eso cuelgan toda su vida en varias redes sociales. Personalmente, que sea precisamente Zuckerberg el que proclame el fin de la privacidad me hace pensar que es más necesario que nunca, re-enunciar el concepto. La segunda trata de actualizar el valor “privacidad” para proteger nuestra libertad como ciudadanos. No niega el cambio, pero implica y presupone una reflexión sobre las consecuencias de la utilización de las nuevas herramientas. Entiendo que el cambio podría representarse como dos vectores dirigiéndose desde posiciones opuestas a un punto central imaginario, que sería algo así como el nuevo valor privacidad:  de un lado “personas conscientes y responsables” y de otro “privacidad como ventaja competitiva entre controladores de datos”.

Personas conscientes y responsables

“Que no sea de otro quien puede ser dueño de sí mismo”
Paracelso

La privacidad forma parte del debate público porque está íntimamente relacionada con nuestra libertad. Es posible que este pensamiento tarde más o menos en generalizarse, pero entiendo que se incorporará como nuevo valor. Los datos demuestran que es una preocupación real incluso entre adolescentes [6]. Empezamos a ser conscientes de las implicaciones y posibilidades del tratamiento de nuestros datos personales [7], por ejemplo: entendemos que hay servicios gratuitos porque los pagamos con nuestros datos. Esta persona responsable, busca y exige compromiso en la elección de la herramienta tecnológica que utiliza. También el control sobre el acceso a esa información. Consciencia, responsabilidad y acción son las ideas básicas que definen a esta persona en lo que se refiere a la disposición de sus datos. Si para Michael Houllebecq [8] “…el conjunto de las relaciones del hombre con el mundo, está mediatizado por un cálculo numérico simple donde intervienen el atractivo, la novedad y la relación calidad-precio”, late en el deseo de las personas conscientes y responsables sobre su información el deseo de no ser consideradas únicamente en este sentido, no ser expuestas ni analizadas, ni mucho menos condicionadas inconscientemente en su proceso de toma de decisiones. Por tanto, en la elección de un determinado producto o servicio, tendrán en cuenta las opciones de privacidad ofrecidas y diferenciarán a “compañías buitres" [9] con sus datos personales del competidor transparente, que intenta explicar de forma clara, evitando un lenguaje “narcotizante” que diría Foster Wallace, que únicamente utilizará los datos imprescindibles para la prestación del servicio y no serán cedidos a terceros. El marco normativo actual, aún superado, ofrece herramientas útiles a estas personas, que lo saben y las utilizan. La idea es profundizar en los mecanismos de control sobre nuestra información personal que nos da la Ley, en los principios inspiradores de nuestro ordenamiento jurídico de privacidad, especialmente el principio de calidad de datos. Sin embargo, esta idea choca con la realidad de que el conjunto normativo de la UE se basa en la falacia del control. Esto es tan fácil de explicar como el clic que todos pulsamos, el “he leído y acepto las condiciones y política de privacidad”. ¿Quién lee estas condiciones? Mentimos constantemente y las consecuencias de nuestro comportamiento perezoso están ahí: fluyen nuestros datos legalmente aceptando unas condiciones que no hemos leído, que desconocemos. Tendremos que leer o obligar a quienes tienen nuestros datos a que sean más transparentes, más leales, más cuidadosos, con lo que hacen nuestra información. Porque al cliente le importa y actúa en consecuencia.


 
 
Esta conciencia y responsabilidad sobre qué se hace con nuestra información se basa en los mismos mecanismos de reflexión que sostienen el hábito de pensar en la conveniencia o no de utilizar una aplicación, la reflexión sobre utilizar una herramienta porque entendemos qué implica su uso. Por ejemplo, ante la experiencia de conocer una nueva ciudad, es posible que una aplicación mapa nos ofrezca información útil, pero ¿hemos pensado como afectará a nuestro viaje? ¿nos damos cuenta que el mapa es también un filtro? ¿no es mejor a veces perderse? El mapa no es el territorio. Yo no soy mis datos.

Privacidad como ventaja competitiva: Empresa "ecodata"

La profundización en el cumplimiento por parte de las empresas no debería descansar en la probable o remota sanción, si no en un mejor trato a su cliente, que es parte de su empresa. Como he explicado, esta nueva persona es muy consciente de qué pasa con sus datos o quiere serlo, o empieza a serlo. Cliente sensibilizado con las opciones de privacidad tomadas por una compañía que se informa, pide y discrimina. Dentro de poco, posiblemente de manera egoísta, algunos captadores de datos adoptarán opciones de privacidad transparentes, incorporando consideraciones de privacidad como elemento diferenciador de su competencia, porque entienden que es una forma de tratar mejor a su cliente. No soy tan ingenuo para pensar que este cambio se producirá por la consideración que una compañía puede tener sobre nuestros datos, más bien será por el conocimiento de un este nuevo consumidor consciente y responsable sobre su información, que quiere elegir y tiene opciones y herramientas legales a su alcance. Tampoco puedo pensar que el cambio será generalizado e inminente; sí que existe o empieza a aparecer esta convicción en la gente y por otra parte, la percepción de este cambio en los captadores de datos. Esta evolución en las políticas de privacidad se asociará a un valor de marca amistoso, al trato excelente, al respeto. Si como dice Schneier, los datos son la contaminación de la era de la información, podríamos hablar de empresas eco-data, en tanto asumen de forma proactiva una serie de principios en este sentido y los integran en sus valores. Empresa transparente, que únicamente utiliza los datos para la prestación de sus servicios, que no cede la información a terceros, que define un ciclo de vida de los datos de sus clientes… ¿Eres eco-data?


 
[1] Bruce Schneier, “Privacy in the age of persistence” https://www.schneier.com/blog/archives/2009/02/privacy_in_the.html
[2] Ibid.
[3] "No vendamos nuestra auténtica humanidad” Evgeny Morozov, El País, 2 de mayo de 2014 http://elpais.com/elpais/2014/04/09/opinion/1397051613_416850.html
[4] "La reinvención de lo privado” Daniel Innerarity, El País, 4 de julio de 2014 http://elpais.com/elpais/2014/07/02/opinion/1404329013_304408.html
[5]"Privacy no loger a social norm, says FB founder” http://www.theguardian.com/technology/2010/jan/11/facebook-privacy
[6] Ver los estudios de Danah Boyd sobre las diferentes formas de expresar la protección de su privacidad por parte de adolescentes norteamericanos. Frente a la estereotipada idea de que en esta franja de edad el exhibicionismo narcisista, la aceptación por parte del grupo o la necesaria autoafirmación de los adolescentes marginaría la privacidad, la autora demuestra cómo éstos buscan distintas opciones para protegerla: “Privacidad es mucho más que resolver simplemente cuestiones técnicas de control de acceso, es la manera que tienen las personas de vivir y experimentar la privacidad. Desde varios puntos de vista, privacidad tiene que ver con el control de la situación social”
http://www.knowledgeatwharton.com.es/article/la-guerra-de-los-adolescentes-por-la-privacidad-en-internet-por-que-deberian-ser-escuchados/
[7] Global privacy report 2013, consumer attitudes towards privacy in mobile apps. Mefmobile.org http://www.mefmobile.org/activities-and-analytics/analytics/global-privacy-survey-2013
[8] M.Houllebecq, "El mundo como supermercado", Barcelona, Anagrama, 2000, p.56
[9] La “compañía buitre” con los datos personales realiza una o varias de estas acciones de acuerdo con mi criterio: recaba más datos de los que necesita para el cumplimiento de la finalidad que legitima la captura de datos, generalmente añade finalidades al tratamiento, es decir, además del motivo principal que justifica la captación de datos, los utiliza para más cosas, casi siempre marketing y afines, además los cede a terceros, sean o no empresas del grupo, con finalidades comerciales, de lo cual informa a sus clientes en las condiciones de uso o política de privacidad en letra lo más pequeña posible junto con el resto de condiciones de contratación, aceptadas por el cliente que no lee las condiciones de uso.

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